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Becario de BECAL publica investigación sobre la brecha en el aprendizaje de matemáticas en Paraguay

Jorge Daniel Mello Román, quien hizo un Posdoctorado en Métodos Cuantitativos aplicados a la Investigación Educativa en el Departamento de Psicología de la Universidad de Carolina del Sur (Columbia), Estados Unidos, a través del Programa Nacional de Becas “Carlos Antonio López” (BECAL) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), publicó un artículo científico sobre “Oportunidad de aprendizaje y creciente brecha: factores determinantes de la equidad a nivel escolar en matemáticas de tercer grado en Paraguay (SNEPE 2015–2018)”.

Nuestro becario comenta que la idea de trabajar con datos del Sistema Nacional de Evaluación del Proceso Educativo (SNEPE) nació como una forma de retribuir al país que le estaba becando: que el beneficio de la beca no fuera solo personal, sino que dejara conclusiones útiles para la política educativa.

“El punto de partida fue una preocupación que compartimos muchos: los resultados de Paraguay en matemáticas, tanto en evaluaciones nacionales como internacionales, vienen siendo bajos y, en los últimos años, descendentes. La pregunta es sencilla: ¿por qué bajan? Analizar los factores asociados al aprendizaje en una prueba puntual no es nuevo; está en casi todos los informes del SNEPE, PISA y otros. Lo que aportamos fue mirar no solo la foto de un año, sino cómo cambiaron esas relaciones entre 2015 y 2018 y qué significó eso para las diferencias entre escuelas. Es un análisis exigente en lo metodológico, y por eso poco frecuente en la literatura científica”, explica.

Entre los hallazgos principales se destaca que la caída no golpeó a todos por igual. Las diferencias entre escuelas se ampliaron, y el nivel socioeconómico de las familias quedó más fuertemente ligado a los puntajes. Pero —y esto es lo esperanzador— las escuelas que aseguraron el tiempo de clase de sus docentes e involucraron a las familias en el aprendizaje obtuvieron mejores resultados, sin importar el origen de sus estudiantes. Un liderazgo institucional capaz de sostener un clima escolar seguro y favorable también resultó relevante.

“El mensaje para la política pública es claro: garantizar que todos los niños y niñas tengan la misma oportunidad de aprender es la palanca que mueve la aguja en los resultados. Y todo esto pudo verse gracias a los datos abiertos del SNEPE, cuyo valor estratégico para el desarrollo educativo conviene resaltar”, indica.

Subraya, además, el largo proceso de perfeccionamiento que tuvo este trabajo, iniciado en 2023 y publicado recientemente en School Effectiveness and School Improvement, una de las revistas de mayor impacto en políticas educativas a nivel mundial y referencia de los principales organismos internacionales del área. Los interesados en acceder a la investigación pueden hacerlo en este enlace: https://doi.org/10.1080/09243453.2026.2682759

Originario de Concepción, Departamento de Concepción, Jorge es hijo de Lino, albañil; y de María, maestra; y tiene cinco hermanos. Comenta que aunque sus padres no tienen título universitario, hicieron todo lo posible para que sus seis hijos pudieran acceder a la universidad y completarla. Está casado con Magalí y tiene tres hijos varones: Lucas, Bruno y Paulo.

Es Licenciado en Matemática Estadística por la Universidad Nacional de Asunción (UNA). En el exterior cursó una Maestría en Matemáticas Avanzadas en la UNED (España), e hizo el Doctorado en Ingeniería Matemática, Estadística e Investigación Operativa en la Universidad Complutense de Madrid. Su formación se completa con un Doctorado en Educación por la Universidad Iberoamericana (UNIBE).

Con la beca de BECAL realizó un Posdoctorado en Métodos Cuantitativos aplicados a la Investigación Educativa, en el Departamento de Psicología de la Universidad de Carolina del Sur en el año 2023. Señala que eligió este programa con un objetivo claro: integrar las dos áreas que le apasionan, las matemáticas y la educación.

“La medición es el puente entre ambas. Por ejemplo: cuando hablamos de “competencia matemática” nos referimos a algo que no se puede observar ni medir de forma directa, como sí se mide la estatura o el peso. Para estimarla con rigor hace falta una arquitectura sofisticada que combina matemática, estadística y psicopedagogía: modelos que, a partir de las respuestas de los estudiantes, permiten inferir y comparar de manera justa lo que cada uno sabe. Esa base es la que sostiene las evaluaciones de gran escala —pruebas estandarizadas como el SNEPE, PISA o ERCE— y, en buena medida, determina cuánto podemos confiar en sus resultados. Profundizar en estos métodos, todavía poco desarrollados en Paraguay, fue el corazón de mi formación posdoctoral”, relata.

Sobre su estadía académica en el exterior, sostiene que fue decisiva para su desarrollo profesional y para definir una línea de investigación propia, todavía escasa en Paraguay. “Accedí a conocimientos que están en la frontera del estado del arte y tuve la oportunidad de trabajar junto a verdaderos líderes del campo. Pero lo más revelador fue la mentalidad: allí no se busca replicar lo ya hecho, sino generar conocimiento nuevo —la próxima metodología, el próximo algoritmo, la próxima patente—. Esa forma de entender la investigación cambió mi manera de trabajar, y la traje conmigo”, afirma.

Actualmente, Jorge dirige un proyecto de investigación financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT): “Determinantes del rendimiento académico y la deserción en la Educación Media en Paraguay”. “Seguimos trabajando con datos educativos —ahora del RUE— y los hallazgos son muy alentadores: hoy es posible identificar con alta precisión a los estudiantes en riesgo, lo que abre la puerta a políticas públicas como los sistemas de alerta temprana para prevenir la deserción juvenil. Cada joven que logramos mantener en el sistema educativo es un logro para el país. En esa línea, desarrollamos además un instrumento psicométrico validado y estandarizado que ayude a las instituciones a detectar el riesgo con eficacia y a comprender la complejidad psicosocial, económica y pedagógica que rodea al fenómeno”, comenta.

Nuestro becario también está convencido de que la comunidad hace la fuerza.: Como Presidente de la Sociedad Matemática Paraguaya, junto a otros colegas impulsan el desarrollo de nuestra ciencia; y colabora con el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y con redes de educadores —la Red Paraguaya de Educación Matemática y redes internacionales— con un mismo objetivo: que una educación matemática de calidad llegue a todos los rincones del país.

Sobre sus metas laborales, destaca que en lo personal, siente que ya cumplió sus metas profesionales y que lo que venga, lo recibirá con gratitud. “Pero sueños tengo muchos, y aunque no pueda cumplirlos solo, quiero aportar a ellos desde donde me toque. Sueño con un país que revierta su rezago y empiece a subir en las evaluaciones internacionales de matemáticas y ciencias; con una matemática y una ciencia de nivel mundial hechas aquí, por paraguayos altamente formados y conectados a las redes globales del conocimiento. Eso se sostiene sobre una educación matemática de calidad y una comunidad de educadores que discuta, de forma permanente, cómo mejorar el aprendizaje desde los primeros años, porque los científicos del mañana se forman hoy, en la escuela. Es un sistema que se construye con el tiempo, pero vale la pena soñarlo y trabajar por él”, asevera.

Considera que el Programa BECAL tiene hoy el mismo valor estratégico que tuvo, hace más de 170 años: la decisión de Don Carlos Antonio López de enviar a jóvenes paraguayos a formarse en Europa para que volvieran con los conocimientos que el país necesitaba para crecer. “Con esa misma visión, BECAL está ayudando a traer lo mejor de la formación mundial a Paraguay. Buena parte de las discusiones que hoy tenemos sobre la calidad del sistema educativo y sobre la necesidad de la investigación científica y tecnológica como motor del desarrollo se deben a la masa crítica de profesionales que el Programa formó en el exterior. Entre todos hemos elevado la vara del debate científico, tecnológico y pedagógico. A pesar de los desafíos que aún existen para integrar plenamente a quienes retornan, BECAL es una política pública de éxito, y ojalá cada vez más gente pueda verlo así”, destaca.

Finalmente, brinda un mensaje a los profesionales paraguayos: “Si te lo proponés, podés lograrlo, no importa dónde estés, en la ciudad o en el campo. La decisión es tuya: estudiá con disciplina y con metas de largo plazo. Hoy ya no estás solo; hay un país que te acompaña con programas de becas de grado y posgrado como BECAL. Pero el primer paso es demostrarte a vos mismo —y luego al resto de los paraguayos— que podés ganarte un lugar en el mundo”.