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Becaria de BECAL desea formar semillero de proyectos y profesionales que pongan el diseño al servicio de la memoria y la equidad social

Samantha Machuca Ojeda, quien cursó una Maestría en Intervenciones Sociales y Educativas con énfasis en Investigación en la Universidad de Barcelona, España, a través del Programa Nacional de Becas “Carlos Antonio López” (BECAL) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), desea colaborar en proyectos donde, el diseño, el arte y la comunicación estén al servicio de las personas a través de la docencia y la práctica experimental.

Actualmente, Samantha se dedica al diseño y a la educación. En el ámbito educativo, la docencia le permite compartir lo aprendido a través de la investigación. Comenta que, a su regreso al país, tuvo la oportunidad de integrarse al equipo educativo de la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad del Pacífico, desempeñándose en la coordinación de la carrera; y, desde este espacio, trabaja en el fortalecimiento de la investigación y la docencia con enfoque comunitario.

“Mi objetivo es que la universidad sea un espacio de intercambio donde profesionales y estudiantes utilicen el diseño como un puente para la cocreación de propuestas de valor orientadas a la sociedad. Busco acompañar el proceso formativo de diseñadores conscientes de su rol social, capaces de transformar el entorno a través de procesos colaborativos. Deseo formar un semillero de proyectos y profesionales que pongan el diseño al servicio de la memoria y la equidad social”, afirma.

A nivel laboral, nuestra becaria tiene la meta de profundizar en el campo de la investigación en diseño e integrar un equipo multidisciplinar de investigación y acción, conectar con comunidades de artesanos, artistas, diseñadores y educadores. “Deseo comprender con mayor profundidad la mirada latinoamericana de la profesión tanto en el campo de la educación y del diseño, “descolonizar” la manera de enseñar, dando lugar a conocimientos y practicas tanto locales como latinoamericanas”, resalta.

Agrega que su búsqueda está orientada a compartir, enseñar y aprender desde distintos espacios y comunidades y que le gustaría continuar especializándose y, en un futuro cercano, colaborar en proyectos donde, el diseño, el arte y la comunicación estén al servicio de las personas a través de la docencia y la práctica experimental.

Especialmente, desea contribuir al empoderamiento de niñas y mujeres de todas las edades, alentándolas a explorar, creer en sí mismas, en sus sueños y en su valor dentro de la sociedad.

El hogar de Samantha está compuesto por su mamá y su hermana. Como ocurre en gran parte de las familias de nuestro territorio, explica que fue su mamá quien, con su trabajo arduo y su amor, les brindó a su hermana y a ella la oportunidad de ser las primeras mujeres de la familia en acceder a una educación universitaria y culminarla. Refiere que su papá también estuvo presente durante estos años, brindando herramientas para que ambas hermanas pudieran continuar con sus estudios y resalta que ambos padres son amorosos, presentes y los admira muchísimo por su dedicación, honestidad y resiliencia.

“Me llena de orgullo poder compartir que mi mamá, a sus 63 años, volvió a la escuela para terminar sus estudios medios. Después de tantos años de trabajo, hoy tiene un espacio para dedicarse a sí misma y reencontrarse con las letras, ya que tuvo que dejar sus estudios siendo muy joven para trabajar y proveer. No todos han podido acceder a la formación universitaria en mi familia, pero cada vez más sobrinos y primos están logrando ingresar a estudios superiores”, destaca.

Samantha es egresada de la Universidad Columbia del Paraguay en la carrera de Diseño Gráfico. Este título de grado fue posible gracias a las becas de excelencia académica que proporciona la institución. Refiere que ingresar a la universidad fue un momento significativo que no creyó posible, ya que proviene de un contexto de trabajo humilde y esforzado: su mamá trabajó durante muchos años para una familia amorosa que les apoyó con sus estudios y su papá aún se dedica a la venta ambulante.

“Mi vida estuvo marcada por la docencia desde pequeña. La lectura, la escuela y, más tarde, la universidad, se convirtieron en un refugio para mí. Siempre creí que la educación es el camino; por ello decidí formarme como especialista en Didáctica Universitaria en la misma casa de estudios que me brindó la oportunidad de crecer profesional y personalmente”, acota.

Explica que optó por la Maestría en Intervenciones Sociales y Educativas con énfasis en Investigación porque propone la acción como parte fundamental del proceso formativo, con el objetivo de recolectar vivencias del contexto y proponer intervenciones construidas junto a las personas. Manifiesta que siempre le apasionó generar conversaciones y acciones que transformen la vida de las personas, y considera que esta formación fue crucial para ampliar herramientas que permitan accionar y compartir conocimientos.

Sobre la oportunidad de formarse en el exterior, indica que le permitió reforzar su formación en diseño ya que, como ocurre con muchos profesionales de nuestro territorio, los contenidos están fuertemente basados en academias europeas; por ello, poder conocer directamente piezas esenciales del diseño, arte, y arquitectura fueron una experiencia significativa,  fue pasar de la teoría del libro a la experiencia sensorial del espacio y la forma.

A nivel personal, tuvo la oportunidad de conectar con docentes increíbles y compañeras de distintas latitudes, personas que hoy son parte importante de su vida, lo que convirtió esta experiencia en un proceso cultural profundamente enriquecedor. “Hoy me siento más preparada para transmitir a mis estudiantes conceptos y técnicas que antes solo conocía a través de libros y videos. Esta experiencia también me permitió adquirir conocimientos en un campo que era nuevo para mí: la investigación. Considero que el diálogo y las vivencias de las personas nos ayudan a desarrollar estrategias más acertadas y efectivas”, asevera.

Considera que el Programa BECAL es un puente de saberes, conocimiento y experiencia y permite no solo conocer lo que existe fuera del país, sino también llevar lo que como paraguayos tenemos para ofrecer y compartir. “Nos posiciona dentro de conversaciones relevantes a nivel internacional y, sin importar el área de formación, cada profesional que vive esta experiencia se convierte en un embajador de nuestro país, de nuestras costumbres y de nuestra mirada. Esta oportunidad lleva la tricolor a espacios donde se desarrollan ciencia, cultura y transformaciones para el futuro”, subraya.

Finalmente, anima a quienes desean formarse a dar el paso, aunque advierte que no es un camino fácil, pero que cuando uno comparte sus sueños y avanza hacia ellos, encuentra personas maravillosas que acompañan el proceso con palabras de aliento, gestos y apoyo humano. Pondera que el Programa no solo impulsa la formación profesional y la construcción de una red de cambio para nuestro país, sino que también fortalece los cimientos de quienes se animan a vivir la experiencia.

“Esta oportunidad no hubiera sido posible para mí sin el Programa BECAL ni sin las personas que acompañaron el proceso antes y durante la estadía. Siempre estaré profundamente agradecida. Independientemente del lugar de origen o la edad, animo a seguir formándose. Creo firmemente en la educación y en el cambio que genera en las personas, en las comunidades y en el país”, concluye.