Fernando Gabriel Benítez Jara, quien realiza una Estancia Posdoctoral en colaboración entre el IPEN y el prestigioso Niels Bohr Institute de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, a través del Programa Nacional de Becas “Carlos Antonio López” (BECAL) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), publicó recientemente un artículo titulado “Hierarchical porosity and electrolyte compatibility in carbonbased supercapacitors: Structureperformance relationship”, en el Journal of Power Sources, una revista científica de primer nivel (Q1) y alto impacto a nivel mundial.
Nuestro becario explica que, en términos sencillos, la investigación busca mejorar los dispositivos de almacenamiento de energía llamados supercapacitores, que son como baterías que se cargan y descargan extremadamente rápido, ideales para dar pulsos de energía intensa. El “corazón” de estos dispositivos son los electrodos de carbono.
Agrega que el hallazgo central del trabajo es que la clave para un alto rendimiento no es solo tener mucho carbono, sino cómo es su estructura interna a nivel microscópico (su porosidad). Demostramos que los materiales con poros de diferentes tamaños bien conectados (como una esponja con canales amplios y cavidades pequeñas) permiten que los iones del electrolito (el líquido conductor) se muevan y almacenen carga de manera mucho más eficiente.
Añade que el aspecto más innovador y con sello paraguayo es que uno de los carbones activados estudiados fue producido a partir de cáscara de mbocajá (Acrocomia aculeata), un residuo agrícola abundante en nuestro país. Indica que este material, pese a ser de origen natural, mostró un desempeño muy prometedor y competitivo cuando se logró darle la estructura porosa adecuada.
En resumen, refiere, este artículo es un aporte científico que vincula directamente un recurso nacional con tecnología de vanguardia global. “Nos provee una “receta” o principio de diseño para fabricar mejores supercapacitores, y al mismo tiempo, propone una solución de valor agregado para los residuos de nuestra agroindustria, alineada con los principios de la economía circular y la sostenibilidad. Esta publicación es el fruto del trabajo de mi doctorado y un testimonio tangible de cómo la formación de alto nivel, apoyada por programas como BECAL, puede generar conocimiento de impacto mundial desde y para Paraguay”, resalta.
El artículo publicado en Anexo y el codigo DOI para verificación está disponible en: https://doi.org/10.1016/j.jpowsour.2025.238941
Fernando comenta que su familia está compuesta por sus padres, sus tres hermanos menores y su esposa, Marcia Saito, quien también es Doctora en Física y se dedica a la docencia universitaria. Sus tres hermanos han accedido a la educación superior y han desarrollado sus respectivas carreras profesionales.
En cuanto al acceso a la educación universitaria, menciona que ha sido un camino de esfuerzo y logros progresivos. “Mi madre, con gran determinación, cursó estudios universitarios cuando ya éramos adultos. Mi padre, aunque no pudo completar la secundaria, siempre impulsó y valoró nuestra formación. Reconozco profundamente el apoyo y las oportunidades que, desde el seno familiar, hemos construido con sacrificio y visión. Este recorrido refuerza mi sentido de responsabilidad para retribuir al país, transformando cada oportunidad recibida en conocimiento aplicado para el beneficio de nuestra sociedad”, afirma.
Fernando es Licenciado en Física por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FACEN) Universidad Nacional de Asunción (UNA), institución que, destaca, cimentó su pasión por la ciencia y le dio las herramientas para dar mis primeros pasos en la investigación. A través de BECAL, completó la Maestría (2017-2018) y el Doctorado (2019-2024) en el Instituto de Pesquisas Energéticas y Nucleares (IPEN) de la Universidad de São Paulo (USP), Brasil.
Señala que desde la maestría hasta su investigación se enfocó en materiales avanzados para almacenamiento de energía electroquímica. Eligió esta línea porque vio la oportunidad de combinar ciencia de frontera con un impacto tangible para Paraguay: transformar residuos agrícolas en tecnología de vanguardia.
“Esta experiencia ha sido transformadora. En Dinamarca, he tenido acceso a técnicas de caracterización de materiales de última generación y a un entorno de investigación colaborativo y multidisciplinario. He aprendido a diseñar y optimizar materiales a nivel nanométrico, dominando herramientas que vinculan la estructura de un material con su desempeño en dispositivos reales”, explica.
Indica que profesionalmente, esto no solo amplió su expertise técnico, sino que le enseñó a pensar la ciencia como un puente entre la investigación básica y la aplicación industrial. Acota que cultural y personalmente, el intercambio con científicos de todo el mundo ha enriquecido su perspectiva y su capacidad para liderar proyectos internacionales.
Fernando sostiene que su principal objetivo es retornar a Paraguay e integrarse activamente al Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Además, aspira a contribuir desde la academia paraguaya, no solo transfiriendo el conocimiento y las técnicas de vanguardia que adquirió, sino también formando una nueva generación de investigadores e investigadoras con mentalidad global y capacidad local.
“Quiero establecer puentes permanentes de colaboración con las redes científicas que construí en Brasil, Dinamarca y otras partes del mundo, para que Paraguay esté conectado a los principales avances en el campo de las energías sostenibles y el almacenamiento electroquímico”, apunta.
Agrega que más allá de la labor académica, sueña con impulsar la transferencia tecnológica al sector productivo. Sobre su visión a mediano plazo, menciona que es co-fundar o asesorar iniciativas de base científico-tecnológica que puedan transformar el conocimiento en soluciones reales, agregando valor a recursos nacionales —como los residuos agrícolas— y ayudando a que nuestro país no solo adopte tecnología, sino que también la diseñe, desarrolle y exporte.
“En resumen, mi meta es devolver al Paraguay, con creces, la inversión que hizo en mi formación, trabajando para que la ciencia paraguaya crezca, se vincule con el mundo y se convierta en un motor de desarrollo sostenible e innovación con identidad propia”, destaca.
Considera que BECAL es una inversión estratégica en el capital humano más valioso del país: su gente. Añade que es un programa visionario que no solo forma especialistas de alto nivel, sino que siembra la semilla para la soberanía científica y tecnológica. Resalta que cada becario que retorna es un canal de conocimiento, conexiones internacionales y oportunidades y que para un país como el nuestro, esto es fundamental para dejar de depender de soluciones externas y empezar a desarrollar nuestras propias respuestas a los desafíos nacionales y globales.
Finalmente, señala que BECAL es una puerta que Paraguay abre para profesionales y colegas, pero también es la puerta que los becarios abrirán para Paraguay.
“No subestimen su capacidad ni el potencial de nuestras raíces. Mi investigación partió de la física básica y llegó al mbocajá, mostrando que nuestro contexto puede ser la fuente de innovación de nivel mundial. Postúlense, prepárense con rigor y sueñen en grande. La beca es un compromiso: exige dedicación, pero el retorno –personal y, sobre todo, para nuestro país– es invaluable. Vayan, aprendan lo mejor del mundo, y vuelvan a construir aquí, juntos, un Paraguay con más conocimiento, más tecnología y más oportunidades para todos”, concluye.